Los problemas candentes de la sociedad y el mundo actuales exigen que haya cada vez más gente comprometida –científicos y artistas y toda clase de intelectuales incluidos– no solo en la interpretación del mundo sino de su transformación en una dirección positiva. Las guerras, la crisis ambiental, la degradación de las condiciones de vida (no solo materiales) de miles de millones, las decenas de millones de desplazados por la violencia, la situación económica y por el cambio climático, la opresión patriarcal (religiosa o no) de la mitad de la humanidad, las mujeres, etc. enfatizan la urgencia de actuar, ¡y ya!